Para detectar los factores que inciden en la interacción terapéutica desde la percepción de los actores que intervienen en la misma sin contaminarla con las expectativas del investigador utilizamos la metodología cualitativa desarrollada por el Dr. Juan-Luis Pintos, Director del Dpto. de Sociología de USC y fundador de GCEIS (Grupo Compostela de Estudios sobre Imaginarios Sociales).
Dada la complejidad de los objetivos propuestos, las metodologías cuantitativas habituales basadas en cuestionarios administrados individualmente para su posterior proceso estadístico no son adecuadas. Puesto que el universo de estudio es reducido, los elementos comparados disímiles y el riesgo de reducciones o pérdidas de informaciones relevantes elevado, la aplicación de tales instrumentos sería cuando menos incorrecta.
Por ello procedemos de forma que los materiales producidos por los sujetos investigados sean respetados al máximo y sufran sólo las transformaciones imprescindibles para extraer de ellos los resultados.
El diseño de investigación que se implementó en este proyecto utiliza un marco teórico Constructivista Sistémico y específicamente la Teoría de los Imaginarios Sociales[1]. Esta teoría se refiere principalmente a tres cuestiones:
- El proceso básico es el del conocimiento que se establece mediante el mecanismo de la observación. La realidad no es el atributo existenciario de un objeto o de una situación, sino la construcción de un observador: Sea lo que sea realidad, lo es para un observador. Éste tiene su propio punto ciego que lo sitúa en un lado y no en el otro de la distinción con la que opera y que, sin embargo, desconoce. Mediante una observación de segundo orden es posible observar la distinción con la que el observador de primer orden opera. El conocimiento sólo es posible porque no tiene ningún acceso a la realidad excepto él mismo y se produce por medio de operaciones de observar y de señalar observaciones (y descripciones). Esto incluye observar observaciones y describir descripciones. El observar tiene siempre lugar cuando algo se diferencia y cuando se señala en dependencia de la distinción[2].
- El sistema social actual, funcionalmente diferenciado (Sistemas económico, político, científico, educativo, religioso, mediático, etc.), solo puede legitimarse por el ejercicio de su función que consiste en resolver los problemas planteados por los individuos situados en su entorno. No existen los individuos para beneficio del sistema, sino que el sistema se justifica beneficiando a los individuos. Estos son los que irritan a los diferentes subsistemas a través de sus exigencias y obtienen así rendimientos que responden a sus expectativas. No hay ninguna instancia que pueda definir puntual o permanentemente estas expectativas. Nadie esta legitimado inicialmente para hablar en nombre de los demás (problemática histórica de la “salvación”). Pero los individuos aislados tienen pocas probabilidades de obtener respuesta a sus propuestas, sea cual sea su posición respectiva en el entorno del sistema.
- Por esto el funcionamiento satisfactorio de los sistemas socialmente diferenciados requiere la constitución de organizaciones (de diferentes niveles de actuación, públicos, privados, locales, globales, familiares, profesionales, etc.) a través de las que se pueda evaluar la capacidad de los sistemas de satisfacer las necesidades planteadas. Las organizaciones se definen básicamente como estructuras capaces de tomar decisiones colectivas en base a las informaciones recibidas. Actúan así cibernéticamente, nunca sustantivamente o en base a principios inmutables, sino siempre vinculadas al tiempo, a través de recorridos recurrentes de los procesos sociales.
En su aplicación a los datos empíricos esta Teoría de los Imaginarios Sociales utiliza la codificación “Relevancia/Opacidad” que opera en toda construcción de realidad, sobre la que se construye un modelo operativo aplicable sobre diferentes tipos de textos (mediáticos, entrevistas, discursos grupales, etc.). En función de los objetivos señalados anteriormente utilizaremos dos técnicas complementarias de tipo cualitativo:
- Trabajo de campo mediante grupos de discusión: esta técnica, que se viene empleando desde hace años en diferentes investigaciones complejas (Ver. Ibáñez, Alonso, Ortí)[3], consiste en identificar el discurso de todos los grupos de actores implicados en la definición de un problema. En nuestro caso hemos asumido, según la teoría sicodramática, que la definición del Rol de Paciente en el ámbito de la Salud Mental se realiza desde tres perspectivas. La detección de las expectativas de cada grupo vino reconocida por la construcción de los discursos sobre la enfermedad mental crónica al interior de cada grupo. Así hemos obtenido una serie de discursos cuyas confluencias o divergencias se harán patentes en la segunda etapa.
- Análisis semántico de discursos y operación del código “relevancia/opacidad”: una vez recogido el material empírico se ha sometido a un análisis mediante una aplicación informática propia que permite analizar textos, establecer diferencias e inferir sentidos a partir de resultados obtenidos a través de técnicas de grupo de discusión, entrevistas en profundidad, historias de vida y productos mediáticos. A partir de los resultados obtenidos se ha procedido a la aplicación del modelo de análisis de Imaginarios Sociales.
Los condicionantes de esta investigación limitaron el número de grupos, sujetos y áreas sanitarias a explorar, por lo que nos hemos ceñido al Área de A Coruña y hemos formado 6 grupos de discusión compuestos por 6-8 personas.
Como hemos dicho, consideramos tres perspectivas generales en los agentes implicados en el proceso terapéutico: Pacientes, Terapeutas y Cuidadores. Para cada una de ellas hemos formado dos grupos tratando de buscar la mayor diversidad en lo común.
La perspectiva de los terapeutas está representada por un grupo de psiquiatras y otro de psicólogos, ambos compuestos por profesionales con formaciones teóricas diferentes, y con igual proporción de hombres y mujeres.
En la perspectiva de los cuidadores, distinguimos entre profesionales asalariados y familiares. El primer grupo está compuesto por diferentes profesiones implicadas en la administración de tratamientos y cuidados o en la atención a necesidades básicas. El segundo por familiares con parentescos diferentes.
Para la perspectiva de los pacientes hemos contado con personas que han recibido tratamiento durante al menos dos años dividiéndolos en dos grupos: en uno predominan personas con trastornos afectivos y en el otro con trastornos esquizofrénicos.
Cada grupo mantuvo una discusión de 60 a 90 minutos registrada con dispositivos digitales de audio. Estos registros se procesaron y transcribieron como textos convenientemente codificados para su tratamiento con la aplicación de análisis mencionada anteriormente.
Esta aplicación permite crear un proyecto con el conjunto de los textos.
Tras un primer análisis global, se seleccionan los emisores con los que se va a tratar, así como su agrupamiento y reagrupamiento discrecional.
Con este criterio, la aplicación construye el glosario de términos utilizados, clasificándolos en morfemas y lexemas. La inspección de los lexemas más utilizados determina la asignación de su campo semántico.
Con ello, la aplicación construye un modelo de datos.
Este modelo muestra la estructura de los campos semánticos utilizados por cada emisor individual y cada grupo.
Con distintas selecciones de emisores y reasignación de grupos, se obtienen distintas comparativas, que permiten explotar el mismo conjunto de datos desde tantas perspectivas como observaciones de segundo orden se planteen.
Todos estos resultados obtenidos se utilizan como fundamento del análisis.
En el caso que nos ocupa, se observan los campos semánticos utilizados por los distintos actores en torno al semema de la enfermedad mental crónica, prescindiendo de las intervenciones de los moderadores y ayudantes, y agrupando inicialmente los emisores según su perspectiva de paciente, terapeuta o cuidador. Posteriormente se revisan los resultados distinguiendo los dos grupos anteriormente mencionados en cada perspectiva.
En todos los casos se ha aplicado el metacódigo “relevancia/opacidad” para establecer las diferencias en la estructura de los campos semánticos utilizados por cada uno de los grupos.
[1] Pintos, J. L.: Los Imaginarios sociales. La nueva construcción de la realidad social, Madrid, 1995. Y las producciones posteriores alojadas en páginas de Internet (Ver final informe).
[2] Luhmann, N.: El conocimiento como construcción, 1988, y El programa de conocimiento del constructivismo y la realidad que permanece desconocida, 1991.
[3] - Alonso, Luis Enrique: La mirada cualitativa en sociología, editorial Fundamentos, España, 1998, p. 45.
- Canales, Manuel y Anselmo Peinado: Grupos de Discusión, en: Delgado Juan Manuel y Juan Gutierres, (editores), Métodos y técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales. Editorial Síntesis, España, 1995, p. 289.
- Ibáñez, Jesús: Más allá de la sociología. El grupo de discusión: técnica y crítica, Siglo XXI editores, Madrid, España, 2000 [1979].
- Ortí, Alfonso: La confrontación de modelos y niveles epistemológicos en la génesis e historia de la investigación social. En, Delgado, Juan Manuel y Juan Gutiérrez, Op. cit., p. 92-95






